Los estados de la mente

Por Lucía Aguilera

United States of Tara es otra de las series made in Showtime, que da un giro sobre el lugar común para mostrar la vida de una familia tipo, cuya mamá sufre un serio desorden de personalidad. Creada por Diablo Cody (Juno) y producida por Spielberg, nos ubica en un entorno familiar que vive situaciones extremas y readapta su existencia para vivir el día a día e intentar salir adelante.

De la fisiología del cerebro como órgano se sabe poco, esto es conocido. A diario hay descubrimientos, avances, técnicas nuevas para conocerlo y estudiarlo.
Siendo así la realidad de la medicina y la ciencia sobre la parte física y palpable de esta masa, ni que decir sobre lo intangible: la psiquis y el comportamiento mental. Las teorías se reformulan, los paradigmas se actualizan.

En este marco de incertidumbre y estudio constante está situada Tara Gregson, un ama de casa que padece de un trastorno disociativo de la personalidad que se manifiesta, en principio, con tres “alters” como los denomina ella misma.
¿Como sucede esto? Ante una situación de estrés o emocionalmente difícil, experimenta algo así como un vahído y aparece su alter, según cual sea el motivo que la llevó a ese punto.

Interpretada por Toni Colette, Tara, en la primera temporada, cede su cuerpo a otros “habitantes”: la adolescente “T”, una teen maleducada, extremadamente hormonal y malhablada, cuando aparece fuma marihuana, se viste de forma vulgar y provocativa, sale a buscar problemas y sexo.
Alice en cambio, es ama de casa de la década del 50. Usa vestidos ceñidos a la cintura, delantales, se peina y maquilla con glamour, hornea, cocina y es sumamente dedicada.
Buck es un hombre. Misógino, bravucón, pendenciero, amante de las motos y la cerveza.
Gimme es una criatura con comportamiento de un animal salvaje y huidizo.

Estas apariciones se dan en cualquier situación, y se quedan largas horas, como squaters del cuerpo y la vida de la torturada Tara, que cuenta con el apoyo incondicional de su apuesto marido Max (John Corbette). Sus hijos, Kate y Marshall (Brie Larson y Keir Gilchrist), en medio de este caos tratan de encontrarse a sí mismos, de huir, o adaptarse, según como se den las cosas.
El casting es muy bueno, y ella se luce, aunque interpreta con estereotipos a cada personaje.

Sin embargo entré en la historia, aunque por momentos sentí exasperación, lo admito. Tal vez sea la enorme paciencia de su familia, que carga con la cruz permanente de la patología, que ningún profesional logra controlar. Para colmo Tara se niega a tomar la medicación y, por ejemplo, le prohíbe a su esposo tener sexo con las otras personalidades. Siempre a su servicio, el marido, los hijos y su dramática hermana Charmaine, tienen una comprensión a prueba de todo.

Estos “alters” aparecen en cualquier momento o lugar, generando enormes posibilidades no solo de arruinar toda situación, sino de poner en peligro el cuerpo poseído de Tara, que al despertar de ese extraño trance, no recuerda nada, característica propia de este desorden: se cae en un bache amnésico.
De modo que al volver a si misma, no sabe que “T” besó a un amigo de su hijo, Buck está teniendo una aventura con una mujer o Alice apareció en la escuela de sus chicos con un enorme pastel.

Como comprenderán, estos capítulos generan sensaciones en quienes la hemos seguido. Irritación, ternura, incredulidad o sorpresa. Que esto suceda por la calidad de las actuaciones, no quita que se quede a media máquina. No indaga de forma profunda en lo emocional, ni termina de funcionar como comedia.
Muy dura para terminar de entrar en su humor negro, y superficial para empatizar por completo con el conflicto que este particular trastorno representa.

Pero insisto en que mas allá de todo, la idea es novedosa y está muy bien realizada. Con el avance de las temporadas se incorporan más “alters”: una psicoanalista freudiana y una nena de cinco años, que son quienes van dando indicios del origen de este padecimiento de Tara, y cumplen una función de guías hacia el punto oscuro donde nace el desorden.
Para el final se suma Buck, violento, peligroso y psicópata, que intenta asesinar a las otras personalidades.
En este punto todo se va volviendo mas extraño, y deja un final abierto, ya que la cadena canceló la serie al finalizar la tercera temporada, por la baja audiencia.

Mas allá de las debilidades que pudiese haber tenido, el producto final era interesante y novedoso. De modo que la finalización resultó abrupta. Al menos para aquellos que entramos en la historia, y queríamos que el final, nos mostrara el nacimiento de los extraños estados de la mente.

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