Mejor cambiar el sistema ahora que hacerlo más tarde cuando haya problemas y conflictos que ya no se puedan controlar

Por Pablo Bobadilla

El documental Comprar tirar comprar aporta pruebas sobre la Obsolescencia Programada, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo, y explora temas como la sustentabilidad y nuestra relación con la tecnología. A través de proyecciones en festivales, conferencias, y reproducciones on line, miles de personas están despertando un sentido de consumo crítico. Aquí les presentamos el documental para que lo vean y una entrevista con la directora del film, Cosima Dannoritzer. ¿No pensabas que podés tener un celular por 13 años?

Cosima Dannoritzer es una realizadora y guionista nacida en Alemania, ha trabajado para canales de televisión en Alemania, el Reino Unido y España. Entre otros documentales, codirigió “Reconstruyendo Berlín” para el programa científico de Channel 4 “Equinox”, y produjo “El Duelo”. En total, trabajó para la industria televisiva del Reino Unido durante 12 años antes de establecerse en Barcelona hace siete. Con su documental “Si la Basura Pudiera Hablar” para Televisión Española presentó un retrato de Barcelona visto a través de sus tachos de basura, y en Amnesia Electrónica, realizada para Televisión Española, revisitó sus memorias personales, la mayoría almacenadas en documentos electrónicos: como los formatos digitales cambian cada pocos años, se pregunta si sobrevivirá información alguna sobre nosotros en el futuro, o si las subsiguientes generaciones tendrán que arreglárselas con cintas y disquetes inservibles.

El documental rodado en Catalunya, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, aporta pruebas de una práctica empresarial que se ha convertido en la base de la economía moderna y muestra las terribles consecuencias medioambientales que se derivan de ella, como los enormes vertederos de “basura electrónica” que surgen alrededor de ciudades como Accra. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores. Ya en 1928 una influyente revista de publicidad afirmaba que “un artículo que se niega a estropearse es una tragedia para los negocios”, cuenta el caso de las lamparitas de luz que no se quemaban y las medias de nylon irrompibles, cuyos fabricantes prefirieron descontinuar su producción o limitar la durabilidad.

A comienzos del siglo xx, terminada la Segunda Guerra Mundial la inventiva humana había alcanzado ciertos grados de excelencia pero la búsqueda de grandes beneficios para pocos se impuso ante la utilidad para muchos. Una historia de la vida literaria argentina dialóga con esta trama internacional, el escritor Roberto Arlt, un apasionado de los inventos, presentes en sus cuentos y novelas El juguete rabioso, Los siete locos y Los Lanzallamas, y divido siempre entre su necesidad de mejorar su economía y abocarse a su talento creativo, fracasó en un intento de fabricar unas medias en las que no se corrían los puntos de su malla. En 1934, Arlt registró la fórmula (patente nº 42.050) cuando viajó a España en 1935, intentó promocionar su proyecto sin resultados positivos: «El asunto de las medias marcha bien -le escribe a su hermana Lila- Tuve que largarlo a un químico haragán que tenía y hacerlo trabajar a otro inglés, con quien iré a medias (…) Llevo a España muestras importantísimas». (abril de 1935, en Arlt y la crítica, de Omar Borré). Más tarde insistió otra vez con este invento y en 1941 instaló un taller en Lanús con su socio Pascual Nacaratti, actor del Teatro del Pueblo. En una carta a su hija Mirta se refirió también a su invento que volvió a patentar en 1942: «…Te mando aquí un pedazo arrancado de una media tratada con mi procedimiento. Te darás cuenta que sacándole el brillo a la goma (…) el asunto es perfecto. Tendrán que usar mis medias en invierno. No hay disyuntivas (…) Esta media durará por lo menos un año. Su transparencia es notable. Querida Mirtita, tené la seguridad que esto pronto estará en marcha comercial» (Arlt y la crítica).

Nunca el mundo pudo conocer su producto, pero sí su genio literario. Lo que no sabía Arlt y nosotros podemos constatar gracias al documental de Dannoritzer es que la Obsolescencia Programada existía hacia 1920 cuando se formó un cártel para limitar la vida útil de las lamparitas eléctricas y se prolonga hasta casos actuales que afectan productos electrónicos de última generación.

Además de documentar la historia secreta de la Obsolescencia Programada, el film presenta el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar la economía y el medio ambiente, incluyendo ejemplos de emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio que no se basan en la obsolescencia, mientras explica porqué Apple perdió una demanda realizada por consumidores cansados de que tener que desechar sus iPods por baterías agotadas.

En medio de conferencias, viajes y proyecciones, Cosima Dannoritzer sostuvo un diálogo con muyricotodo* vía e-mail durante varios días. Cosima no está solamente promocionando su film sino recolectando ideas y participando en diálogos, alentando redes civiles de acción. En la página de facebook del documental (www.facebook.com/ComprarTirarComprar) se anuncian las proyecciones y charlas en distintas ciudades, durante la semana en la que hablamos Skamot Verd, un grupo ecologista de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, exhibía el film, luego el E.T.S. de Ingeniería Informática en Sevilla y también el Centro Social La Máquia en Girona. En una entrevista en un foro online un usuario le preguntó:¡Hola! Impresoras, bombillas, medias que no se rompen… ¿cuál es el caso que ha llamado más tu atención?

Cada caso es diferente – la bombilla es un caso de obsolescencia pura y dura, las medias de nylon es una historia dónde sale el tema de la ética, porque los ingenieros tenían que hacer un trabajo peor a propósito, el caso del iPod es un caso de resistencia por internet que reunió muchos consumidores que querían luchar juntos. Lo que me impresionó mucho al final era la energía y las ganas de los espectadores/consumidores a intercambiar ideas y pensar en cambios y alternativas.

Aquí el diálogo con muyricotodo*

¿Qué te mantiene ocupada actualmente?

Ahora mismo estoy aprovechando las invitaciones que tenemos para presentar el documental en festivales, universidades y conferencias para seguir el debate que se abre al final del docu, donde se empiezan a buscar soluciones e ideas nuevas. Veo a la gente con muchas ganas de debatir y cambiar las cosas… bien. En marzo tenemos nuestro estreno americano, en el festival del medio ambiente de Washington. www.dcenvironmentalfilmfest.orgLuego estoy investigando ideas para un nuevo documental, pero ¡esto es un proceso largo y lento!. Todavía no sé exactamente, pero me gustaría seguir con el tema de las basuras electrónicas que se van acumulando por todas partes. Me pregunto ¿Cómo exactamente llega toda esta chatarra a África e India, aunque tenemos leyes que lo prohiben?

Previamente realizaste un retrato de Barcelona a través de la basura y también un trabajo sobre las memorias personales y los soportes tecnológicos: ¿Hubo algún episodio de tu vida en particular que te impulsara a encarar la temática de los desechos?

He vivido y trabajado en Alemania, Inglaterra y España. Frecuentemente trabajo con temas de historia y ecología. He trabajado para canales en Alemania (Deutsche Welle), Inglaterra (BBC, Channel Four) y España (TVE).No tengo licenciatura en ciencia, pero he estudiado historia de cine y televisión, y trabajado mucho con fuentes de material de archivo. Cada documental trae preguntas y temas nuevos que se van investigando durante el proceso y así uno adquiere nuevos conocimientos con cada proyecto. Es unas de las mejores cosas de este trabajo. En Barcelona hay un servicio de limpieza, son un equipo de basureros que trabajan principalmente por la noche, entonces ves estos edificios antiguos que llevan ya siglos, y entre medio se mueven estos hombres y mujeres vestidos de verde con sus vehículos modernos que quitan toneladas de deshechos cada noche, todas cosas que no nos duran ni unos pocos días. Me llamó la atención que han cambiado mucho las cosas. Algunos de ellos me comentaron que sus abuelos trabajaban para la misma empresa pero que entonces se tenía que comprar una licencia para tener el derecho de recoger basura, porque se consideraba materia prima y todo se aprovechaba y reciclaba.Los arqueólogos siempre analizan los desechos para estudiar las sociedades antiguas y pienso que la basura que dejamos hoy en día dice mucho sobre nosotros. Primero, porque dejamos mucho, luego, porque dejamos cosas que todavía funcionan, como si la materia prima no fuera problema y nuestro planeta y las fuentes de energía fueran ilimitados. Giles Slade, un personaje de Comprar Tirar Comprar, me comentó:”Otras culturas dejan pirámides, obras de arte… ¿qué dejamos nosotros al futuro?. Grandes cantidades de basura…”

¿Alguna empresa o persona se negó a colaborar con las entrevistas para el documental?

¡Nadie me ha amenazado o algo así! Pero las empresas siguen diciendo que nunca harían algo así, o que hay una razón técnica para hacerlo y que quieren lo mejor para el consumidor. Por ejemplo, dicen que la lamparita que dura sólo mil horas es la perfecta combinación de gasto de materiales y luz, pero aunque si esto realmente era vedad en 1924 (lo que yo dudo), no es verdad hoy en día. De hecho, desde la lamparita de mil horas, se han publicado docenas de patentes para lamparitas con más vida y/o menos gasto de luz, pero ninguna de ellas salió al mercado general. En Europa, por ejemplo, la vida de una lamparita está decidida por una Comisión de Standards Industriales de la Unión Europea, pero este grupo consiste principalmente de fabricantes, y ellos no van a complicarse la vida con modelos nuevos si el antiguo les trae muchos beneficios.

En el caso de la impresora dicen que el chip contador que bloquea la máquina después de tantas páginas es para proteger la impresora, porque cuando aparece el error es el momento de chequear si hay que limpiar el repósito de tinta de sobras. Pero esto no lo dicen, si no, la limpiaríamos y ya está. En vez de esto, nos mandan a un servicio técnico que tampoco sabe qué pasa porque el mensaje de error es bastante críptico. Y así, una máquina que está bien se encuentra en ruta para el vertedero. ¿Y porqué hay un repósito de tinta de sobras? Porque hacen la máquina gastar más tinta de lo que sería necesario para que gastemos los cartuchos más rápidamente… es un circulo vicioso.

Pero quiero recordar que no nos queríamos meter con alguna empresa concreta porque todo el sistema es así, y allí tenemos que hacer los cambios. Forzar a una empresa específica a cambiar no ayuda nada si el resto sigue igual.

¿Tomaron medidas para realizar el rodaje del documental en forma sustentable? ¿Cuáles?

Hoy en día los rodajes son más sostenibles que antes porque se puede trabajar con un equipo más pequeño y cámaras más portables que gastan menos energía. Pero es difícil evitar los viajes por avión, aunque hicimos algunas entrevistas por Skype.

¿Han tenido feedback de algún organismo gubernamental del algún país que no haya apoyado la producción del film?

La secuencias que hemos rodado en Ghana han impactado mucho a los espectadores porque mucha gente no sabía qué pasa en realidad con nuestros residuos. De hecho, el tráfico de residuos a países del Tercer Mundo está prohibido, y en Europa pagamos una tasa para el reciclaje que se añade al precio de compra de cada aparato nuevo. Entonces me alegró mucho que la directiva europea con que se quiere regular esto se está revisando, porque claramente no está funcionando, con 75% de las basuras electrónicas acabando ilegalmente en el Tercer Mundo. Esto no es un efecto específicamente de este documental, sino de las muchas imágenes que han llegado últimamente de los vertederos ilegales en países como Ghana, y del trabajo estupendo que están haciendo en estos sitios para luchar contra esta situación, como el activista Mike Anane en Accra.

¿Han organizado proyecciones o se ha televisado el documental en Ghana?

Todavía no, pero esperamos de poder enseñarlo en algún festival pronto.

¿Cuál es el producto u objeto que más te ha durado?

Ahora mismo tengo un móvil que tiene casi 13 años. No saca fotos pero las llamadas y mensajes van muy bien, ¿entonces porqué voy a cambiarlo aunque mi proveedor de móvil me avisa constantemente que tengo suficiente puntos para cambiar? El nuevo móvil sería gratis con los puntos, pero pienso que en el mundo de los objetos de consumo no hay cosas que son gratis – este móvil tendrá su precio medioambiental a largo plazo. De hecho, muchas cosas nuevas que compramos porque nos parecen muy baratas sólo lo parecen porque hay muchas cosas que no están incluidas, como el daño al medio ambiente y los problemas de salud que esto nos puede producir más tarde.

De los lugares que conocés ¿podés nombrar alguna ciudad o comunidad que te parezca ejemplar en términos de sustentabilidad? ¿Porqué?

En cada país donde hemos filmado he visto proyectos e ideas ejemplares, y cada país tiene otra manera de enfrentar el tema. Es decir, podríamos todos aprender de uno al otro. Por ejemplo, en los países pobres todo se repara. Y esto significa TODO. Tirar algo que se rompe les parece una idea extraña – porque se puede reparar. En India o Africa encuentras jóvenes por la calle que montan un pequeño puesto con una mesita y un cepillo de dientes y con esto arreglan los móviles. Un taller en Europa diría cosas como ” esto te sale más caro que un móvil nuevo” o “no tengo las partes de recambio” o ” no tengo las herramientas” o “lo tengo que mandar al taller en otra ciudad y tardará seis semanas”, etc.

En algunos países se comparten máquinas, por ejemplo, en Alemania muchas fincas tienen una lavadora compartida para todos. En España las redes sociales son muy fuertes. En muchos sitios se montan cada vez más mercados de intercambio y más proyectos que trabajan con reciclaje. En Francia, el decrecimiento, una de varias posibles alternativas a la sociedad de consumo y la economía de crecimiento, tiene su propio partido político. En los EEUU, las demandas colectivas de los consumidores han conseguido unos cambios importantes. Luego hay proyectos internacionales, como los “transitions towns”, ciudades sostenibles que producen y consumen localmente donde sea posible, y donde se intenta no pasar una huella ecológica al planeta.

Ideas hay muchas a todos los niveles, y como nos explicó Serge Latouche, uno de los defensores del decrecimiento, mejor cambiar el sistema ahora que hacerlo más tarde cuando haya problemas y conflictos que ya no se puedan controlar.

¿Qué pensamientos te disparó la situación en Japón?

Con respecto a Japón, leí ayer en un articulo que los japoneses aprenden desde muy joven a estar preparados para los terremotos, y que utilizan la tecnología y las innovaciones para asegurar que la gente sufre lo menos posible. Por ejemplo, leí que en el momento de un terremoto, las cabinas publicas de teléfono funcionan gratis, para que la gente se pueda comunicar, y que las máquinas que venden comida y bebidas en sitios públicos, regalan su mercancía en estos momentos. Esto me parece un uso de la tecnología y del progreso mucho más constructivo y creativo que emplear estos conocimientos para inventar productos que se rompen lo más rápido posible.

Para ver el documental:
www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/directo

Para más información:
www.facebook.com/ComprarTirarComprar

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Cosima Dannoritzer
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