“Abandoné geología para estudiar cómo hacer flyers”

Por Mágico Johnson y Pablo Bobadilla

En una nueva entrega de nuestra cobertura sobre Europa presentamos la charla que tuvimos en Barcelona con Albert Folch, fundador de Folch Studio. Hablamos de música, diseño, tipografía, límites, consumo, crisis, cómo cambiar el mundo, la relación del estudio con la arquitectura y sus nuevas incursiones en el diseño de calzado, el video y el mercado editorial.

Quedamos con Albert en encontrarnos en su estudio. Antes, pasé por el festival Sónar, vi el ambiente, bailé un poco y partí hacia la entrevista. Folch está en la cima, en el último piso del edificio, subo por el típico ascensor industrial gigante e intuyo, y luego confirmo, que el espacio de trabajo es un loft. Me recibe Albert, flaco, pelo largo, predispuesto a conversar. Atravesamos un ámbito abierto, de interior blanco, con detalles de diseño, pósters, mesas grandes en donde están las computadoras, los cables de los equipos y una máquina de escribir se integran a la decoración, suena una música tranquila. Nos sentamos en el amplio balcón, un rincón muy calmo, al aire libre. Albert nota que llevo la pulsera del Sónar y me cuenta que este año va sólo un día por la tarde, luego de tantas ediciones y de haber participado en varias, prefirió esta vez acotar. Empezamos a hablar de música, pregunto si es un factor importante a la hora de trabajar: “Era un factor importante, cuando era más joven. De hecho yo estudiaba geología y soy diseñador gracias a la música: con unos amigos nos metimos en un proyecto de productora con la que hacíamos eventos de música electrónica en los 90 y descubrimos que había una cosa que se llamaba flyer y otra que se llamaba póster y empezamos a chapotear un poco en todo ese lenguaje y a hacer nuestra propia comunicación. Decidí dejar geología y empezar a estudiar para hacer flyers, para mí no había nada más.

Hasta los últimos 4 ó 5 años le prestaba mucha atención a la música, pero cuando ya estás muy metido en mantener y desarrollar una empresa, es muy complicado y muy difícil, sobre todo en tiempos de crisis, y tus aficiones pasan a segundo plano porque en el día a día estás muy concentrado en lo que tienes que resolver. Mi novia es quien me tiene al día, antes era al revés. Me quedé con los grupos de siempre, The Cure, Mogwai, ahora hay muchos que me gustan pero no tengo tiempo para asimilarlos. Compraba muchos CD y también copiaba, fotocopiaba las tapas. Spotify y las redes me superan, como está todo me bloqueo, soy del protocolo en el que te hablaban de una banda o leías sobre ella en una revista, comprabas el disco y lo escuchabas, ahora no sé por dónde empezar. No generas ahora la empatía que generabas antes con un grupo. En casa tenemos la cuenta premium de Spotify y escuchamos mucha música, pero no le presto la misma atención que antes”.

Como un geólogo, Albert describe las distintas capas del terreno en el que se mueve Folch estudio: “Lo que más nos gusta es dedicarnos a proyectos editoriales, aunque terminamos haciendo un poco de todo. Estamos haciendo dos revistas de moda, una es Tiger Magazine y la otra es Metal Magazine. Con Metal llevamos 5 años y editamos 24 números, es un encargo que viene 5 veces al año. Hoy se presenta en la tienda de Hugo Boss el nuevo número y viene con una revista que va a nacer dentro de Metal llamada Silver. Hace un año y medio empezamos a trabajar con Tiger Magazine, salen dos números al año, ahora preparamos el tercero. Hicimos la revista Alumni, de ex alumnos de la universidad a distancia Universitat Oberta de Catalunya. También catálogos de temporada para TMX, una marca de moda, cosas puntuales, desde hace 4 años realizamos la imagen de una exposición anual financiada con ayudas que da el ayuntamiento a través del plan Barcelona Producción. La gráfica para videos de Heineken, algo de motion graphic pero desde una lógica muy análoga, muy plano, cosas hechas a mano artesanales nada digital, tipografías impresas dibujadas a mano y vueltas a escanear para que parezcan de los 50 y 60”.

Esencia elemental

El rasgo característico de los diseños de Folch es la tipografía. Le pregunto si tiene una tipografía favorita, Albert, entusiasmado, enumera: “Estamos haciendo una lista de las tipografías top, Archer, Bembo, Novel, a veces te olvidas de tipos que nos resolverían mucho. Futura en cualquier caja es muy bonita, sigue teniendo un aire contemporáneo y a la vez clásico. La Times es fantástica”.

¿Preferís con serif o sin serif?

“A mí me cuesta con serif, trabajamos con slab serif pero cansa bastante. Cambia según como se plante, si es justificada la caja de texto o no. Si tuviera que elegir una, sería Futura. Belizio es muy bonita”.

Nunca nombraste la Helvética.

“Hemos nacido con ella ¡Está con todos nosotros! Estás preparando una presentación y no quieres meterte mucho en diseño, la usas y queda perfecta. Para Metal queríamos usar la Courier y la tuneamos. Hicimos la Trivial para una colaboración, Trivial Project en conjunto con el site Qompendium. En Londres repartían por toda la ciudad mañana, día y tarde el diario Evening Standard y lo anunciaban con unos hombres que repartían el diario y llevaban un cartel con los titulares principales, escritos a mano. Desarrollamos una tipografía basada en la letra de uno de esos hombres y la subimos a un blog, la gente podía usarla y subir posters, vamos a publicar un libro que compila esos posters. Estamos interesados en editar libros, creemos que tenemos algo para aportar en el mercado editorial”.

Equipo

En los primeros acordes de su testimonio, Albert se refiere a la crisis y al ajuste. Le pido que me cuente cómo es el plantel y funcionamiento del estudio: “Somos mi socio, Rafa, y yo. Me dedico a la dirección de arte y coordino los proyectos de papel, reuniones con clientes y él lleva adelante los asuntos más de empresa y los proyectos web desde el inicio, arma los presupuestos y los concreta hasta el final, porque yo no podía absorber más trabajo. La web está fragmentada, en un sitio ponemos los proyectos que se alejan del papel, el diseño web y los videos, que son menos de los que nos gustaría hacer, estamos empezando en una manera nueva de trabajar y queremos desde el principio separar las áreas porque las metodologías y los soportes son distintos con resultados distintos.
Tenemos dos diseñadores que ejecutan y becarios que colaboran, ahora hay un becario alemán hasta agosto, siempre tenemos 1 ó 2 becarios, una persona de prensa que nos lleva el twitter, las redes sociales, el blog. Acerca de la comunicación también me encargo yo, participamos en convenciones y damos talleres tanto nacionales como internacionales y trabajo para que el estudio sea más conocido fuera de España”.

¿Hay algún proyecto que no harías?

“No, hemos hechos muchos trabajos, la gente piensa que nuestro trabajo es muy alternativo, pero en realidad hemos trabajado para muchas empresas normales, marcas de zapatos, de ropa. Me encantaría hacer una campaña política. Si me voy a poner a hurgar con quién trabajar, no trabajaría de esto. Estamos al servicio de quien nos pide el trabajo. Sólo he dicho que no cuando te ponen condiciones imposibles: de timing, presupuesto. Eso sucede cuando el cliente no conoce los tiempos de este trabajo. Si una banda terrorista me pide una imagen, me lo pensaré, pero de entrada, digo sí a todo lo posible”.

¿Por qué harías una campaña política?

“Es que dime tú ¿Qué tiene más visibilidad que una campaña política? Al menos aquí en Cataluña que hay una muy buena tradición gráfica y hay partidos que hacen campañas muy interesantes – aunque no esté de acuerdo con su discurso político, como normalmente no lo estoy- es cierto que mientras más interesante es gráficamente la campaña peor resultado tienen los políticos. Te das cuenta que el diseño gráfico no es imprescindible, que hay muchos otros factores que influyen mucho más que el diseño.
Si en Apple, por muy buena comunicación que tuviera, los productos no fueran como son, no seríamos usuarios de Apple. El discurso es importante, el método es importante y el producto es importante. La comunicación engañosa ayuda por un tiempo, pero a la larga la gente se da cuenta.
Si todo se junta, mejor. Sin ir más lejos, me gustó como plantearon la campaña desde el Partido Socialista para las elecciones del ayuntamiento y perdieron después de 25 años de gobierno socialista contra un partido que hizo una campaña muy cutre, muy pero muy, muy fea”.

Empresa y supervivencia

Nuestro encuentro ocurre en plena expresión de la indignación en España, con las plazas ocupadas e imágenes de las manifestaciones multitudinarias recorriendo la prensa mundial. Se habla en todos lados de la situación económica. Le pregunto a Albert acerca de cómo es para él llevar una empresa.

¿La crisis afecta al mercado del diseño? ¿Cómo ves el ánimo de la ciudadanía?

“No sé cómo acabará esto, si la cosa va peor no acabará bien, todas las perspectivas dicen que va para peor. Esta vez estoy de acuerdo con la gente que protesta, no siempre me pasa. Pero esta vez, yo, mi madre, mi tía, todo con el que hablas está de acuerdo con esa gente aunque no vaya a la plaza a protestar. Creo que se está gestando un polvorín, no me sabe mal que les jodan, hemos vivido en una burbuja en la que los gobiernos con la democracia como excusa hacían lo que querían. Los pequeños empresarios somos los que generamos empleo y como pequeño empresario me siento desamparado por la administración, las facilidades las tienen las empresas grandes y ellos no generan empleo. Está todo desbalanceado, tengo un amigo médico que estudió 14 años y cobra menos que un poli. Hoy es muy difícil contratar y despedir a alguien en España. Muchas veces tengo trabajo pero trato de resolverlo por mi cuenta sin contratar a alguien porque no sé si lo podré mantener. Vamos resolviendo y sobreviviendo. De todos modos soy diseñador porque me compensa y me permite vivir como me gusta, el día que no lo haga me pongo a hacer otra cosa. No es que me planteé ser diseñador como un desafío o algo”.

¿Cómo empezaste?

“Yo me fui a vivir a Amberes, Bélgica, y volví al año y medio, empecé a hacer trabajos para proyectos de amigos, le dije que sí a cosas de todo tipo, y así empecé, hasta que decidí dejar de trabajar en mi piso en el Raval diseñando al lado de la lavadora y alquilé un pequeño espacio de 25 metros cuadrados y luego decidí contratar al primer trabajador y allí empezó la rueda. Llegamos a ser 4 en un espacio pequeño luego pedimos un crédito e hicimos obras en este lugar que alquilamos y llevamos seis años en este nuevo lugar que compartimos con unos arquitectos amigos. Ha entrado y salido gente, llegamos a ser 8 y ahora somos 5 con algunos becarios. Achicarse es muy costoso. Si tienes que despedir a alguien es porque no tienes trabajo para seguir pagando, y si no tienes ni trabajo ni dinero ¿Cómo puedes pagar un despido?
Es complicado todo, debería haber más flexibilidad, lo que hacemos todos es subcontratar a freelancers, cuesta mucho organizar este tipo de proyectos a nivel interno y es complejo porque no le das seguridad al otro y así va todo, sin generar empleos de larga duración ni estabilidad como para que el otro se pueda alquilar un piso mejor o comprar un coche”.

Me contabas que trabajan con arquitectos ¿Qué proyectos comparten?

“Son amigos nuestros que hicieron todo el proyecto del interior del estudio, antes de la crisis nosotros alquilamos el local de al lado, y como son colindantes tiramos abajo una pared y esa tenía que ser la zona de reuniones. La crisis fue muy repentina, de tener trabajo para 8 personas en nómina pasamos a tener para tres. Así que decidimos dejarle el espacio a estos amigos y compartir algunos trabajos, separados pero juntos, hacer sinergia. Por ejemplo, ellos hicieron unas colaboraciones para nuestra revista Apartamento y estamos mirando para hacerles una publicación, estamos montando una web que será un magazine digital sobre el interior desde el punto de vista la arquitectura, a la vez nos han pedido un presupuesto para una publicación que compila el trabajo de 12 estudios, están empezando a salir cosas. Tenía un poco de reparo con compartir espacio, ¿Y si no me gusta la música que escuchan? Pero anduvo muy bien y de hecho si alguna vez dejo este lugar me gustaría irme con ellos”.

Mirando el interior

Uno de los proyectos nacidos en Folch es la revista Apartamento, una publicación en inglés sobre interiorismo, Albert cuenta su historia: “Soy socio de Apartamento, nació de la inquietud que teníamos con un amigo, Omar, que trabajaba en el estudio, hacíamos encargos para revistas, empezamos a hablar de hacer una revista propia y con Nacho Alegre un fotógrafo amigo, empezamos a valorar qué podría funcionar y notamos que no había ninguna revista que cubriera el mundo del interiorismo o el diseño industrial, y que el estilo de vida de gente que vivía como nosotros era compartido por mucha gente.

Cuando empezamos eran todas sensaciones. Nacho hizo fotos cuando estuvo visitando a unos amigos en Londres, fotografió casas de amigos y amigos de amigos, otro amigo de él viajó e hizo lo mismo en Berlín y empezamos a tener un material de casas de gente, hicimos una entrevista, armamos una maqueta para ver cómo estábamos, investigamos acerca de la distribución, lanzamos el primer número invirtiendo cada uno y luego del tercer número ya el proyecto salió del estudio. Las últimas cuatro ediciones las hizo Omar desde una oficina propia que abrió en Barcelona, tiene sus propios encargos para publicaciones, eventos, ahora lo llevan ellos”.

Quería hablar con vos sobre tus influencias

“Hubo un cambio de chip en mí, yo estudié diseño y trabajaba en un estudio que tenía influencias del norte de Europa donde hay una apuesta por un planteo muy sencillo, que no es simple, directo, escueto, luego fui al mismo tiempo a estudiar a Amberes donde respiras ese rollo nórdico y cuando regresé empecé a trabajar como free lance. Mi estilo en definitiva era: veía diseñadores que me gustaban y mi manera de trabajar era esa. Tipográfico, un discurso muy claro, muy poco barroco, también por mis propias limitaciones, nunca he podido ilustrar, se me da muy mal, la tipografía es el vehículo con el cual puedes construir tu discurso gráfico, acabas conociendo más y más tipografías y luego es una suma de sensibilidad, gusto, equilibrio.
Los diseñadores que me gustan son tantos como trabajen de esta manera, son cada vez más porque lo me gusta es ese estilo del norte. Cuando me preguntan si me siento parte del estilo Barcelona, no lo sé porque cuando uno está dentro es más difícil ver de lo que eres parte”.

Noté que la revista Metal mantiene casi siempre la misma tipografía, conté tres. Al principio me parecía una sola familia, pero luego, al ver en detalle noté las diferencias.

“Si pudiera hacer todo el proyecto con una tipografía lo haría con una. En Metal, nos costó agregar una segunda y luego incluimos una tercera con dolor.  A veces hay discusiones imposibles con los clientes, que te dicen ¿Por qué no cambias? No es que hay una razón de peso para hacer todo con una sola tipografía. Pero una tipografía bien jerarquizada con sus pesos y tamaños adecuados te puede soportar perfectamente un proyecto. Se demuestra que eres buen diseñador cuando utilizas muchas tipografías pero da la sensación de que está hecho todo con la misma. Un gran diseñador es Iñigo Jerez que hacía la revista Suite, primero porque diseñaba todas las tipografías, cosa de la que nosotros somos incapaces, y están muy bien diseñadas tanto de display como de lectura. Había cantidad de recursos y tipografías distintas en doble página y no había sensación de caos”.

Zapateros

En la charla se transparenta que tener un estudio en Europa es básicamente lo mismo que en Sudamérica, aunque acá parezca que todo cuesta el doble, los diseñadores enfrentan los mismos problemas. Como todos los que estamos hace unos años trabajando en un proyecto personal, siempre contamos con cosas buenas que nos gustan y otras en las que nos vamos haciendo con el tiempo: prueba y error. Albert comenta cómo se adapta al panorama cambiante.

¿Cómo ves la relación del diseño con el medio ambiente? ¿Los clientes toman en cuenta el impacto?

“Algunas empresas nos lo piden, porque beneficia al marketing de sus productos sumar certificaciones ecológicas. Como está todo, aún no puedo ponerme duro en elegir usar tintas y papeles ecológicos, no estoy lo suficientemente informado. Hay varias teorías: que el papel reciclado consume más combustible que el común, pero también hay procesos de fabricación que incluyen resembrado y protegen las reservas de árboles, que podría ser mucho más ecológico que el papel reciclado. Yo cumplo órdenes, trabajo para una revista de moda y ahí promocionan cosas obsoletas. Es muy complicado cuando estás en el sistema, también trabajo para una empresa que fabrica lámparas en China y espero que lo hagan bien, ni ellos saben, ya que su empresa sub contrata a otra. Lo que sí pienso que puede hacer cada uno es decidir sus actos personales, realizar un consumo más responsable. Yo eso lo intento: no acumular muchas cosas. Lo piensas ¿Es necesario ir a Madrid en avión dos personas? No, se podría hacer por teléfono, pero tu cliente te quiere ver la cara, entonces viajo diez veces al año, cuando podría hacerlo dos.  Y así debería cambiar la moto, usar una eléctrica, y acabaría teniendo que irme a una playa de Brasil a venderle caipirinha a los turistas”.

Desde que llegué y vi la gente en la plaza estuve pensando ¿Qué se puede generar para ir por el costado de lo que hoy conocemos como una forma de gobierno? Lo veo muy difícil.

“Todo estaba basado en que consumas cosas impulsivamente, si no compras 50 pilas alcalinas en un año, al año siguiente la empresa de pilas cierra. Deberíamos cambiar eso y muchas empresas no funcionarían, lo mismo la mía, porque yo comunico para que se vendan productos si no hay ventas y consumo desaparecerían mi rubro y muchos otros”.

A Brasil le iría bien, se llenarían sus playas…

“Es muy difícil que las empresas se replanteen su ideología pero hay nuevos proyectos con otra mentalidad. Ahora comencé un proyecto con mi novia, es una marca de zapatos ella es diseñadora de indumentaria, el zapato es de calidad muy alta, podríamos haber hecho un calzado que se rompa enseguida, pero preferimos hacer algo que quizá te cueste un poco más pero que te dure mucho”.

Cuando terminamos la entrevista, Albert me presentó a Diego, un diseñador chileno que trabaja con él, y me obsequió una de las revistas Apartamento y un catálogo que armaron para una muestra de la Fundación Joan Miró, hablamos un poquito más de la tipografía que usaron en la revista, espaciados, estilos. Albert podría hablar todo el día sobre tipografías. Me cuenta sobre su fanatismo por el surf y que este año tiene realmente pensado irse un mes a Brasil de vacaciones a surfear, ya que su novia tiene familia allá. Lo invito a que de pasada venga a Buenos Aires a visitarnos, pero me dice que prefiere hacer un viaje solamente a Argentina porque le gusta más ir a un lugar y relajarse que estar de avión en avión. Entonces quedamos en que la próxima nos veremos por acá para comer un asadito en la terraza de DFCL. Los saludo y me voy al Sónar para cerrar el día con música.

Para más información:
www.folchstudio.com

Compartir en: